alimentación

UNA REFLEXIÓN SOBRE ALIMENTACIÓN EN EDAD ESCOLAR

Hoy siento la necesidad de hacer una crítica constructiva. Hace unas semanas acudí a una charla sobre nutrición y salud para mi centro educativo, y como profesora de Educación Física hay una serie de puntos que no puedo pasar por alto puesto que los hábitos de vida saludable y la alimentación forman parte de los contenidos de mi asignatura y una de mis prioridades para concienciar a mi alumnado.

En primer lugar, la charla se impartió por un pediatra, aquí la primera incongruencia, ¿no debería ser un nutricionista, profesional especializado en este ámbito el que debería realizar este tipo de actividades educativas? Por supuesto sin menospreciar a un pediatra y sus conocimientos.

En segundo lugar, los contenidos de la ponencia, así como el vocabulario empleado NO estaban adaptados al público al que iba dirigida (chicos y chicas desde 5º de primaria hasta 4º de ESO, es decir, entre 9 y 16 años aproximadamente). Por poner un ejemplo: “definición de hambre: sensación de vacío gástrico”. Ya no solo es que no estuviera adaptada al alumnado, es que además el ponente se dedicaba únicamente a leer las diapositivas.

Después siguió con el mito de que “el desayuno es la comida más importante del día” cuando ya se ha demostrado que esto no es cierto, o que “El cerebro necesita azúcar” evidente, el cerebro necesita glucosa, pero dudo mucho que a estas edades cuando alguien le dice azúcar a unos chicos y chicas piensen en hidratos de carbono, en cereales integrales o frutas y verduras, estoy segura de que pensarán en otro tipo de azucares, lo cual me parece poco prudente, puesto que es evidente que existe un gran problema en este sentido, basta ver las papeleras tras los recreos llenas de envoltorios de galletas, zumos o bollería. Hablando de zumos, tengo que dar un punto a su favor, cuando una alumna le preguntó que si le podía explicar la diferencia entre hidratos complejos o simples y que por qué eran mejores los complejos, les puso un buen ejemplo, explicándoles que una naranja entera era compleja porque el organismo no recibía su azúcar de forma instantánea y sin embargo al exprimirla y tomar el zumo si que lo hacía puesto que se convertían en azúcares libres y se elevaría el pico de glucosa en sangre, siendo perjudicial para la salud. Esto lo comentamos después en clase, de mis 35 alumnos y alumnas que asistieron a la charla tan solo una (es diabética) sabia que los zumos, aun siendo naturales no son una opción realmente saludable y por tanto creo que este fue un aspecto positivo que debo resaltar.

Volviendo al tema que nos concierne, y es aquí donde me veo en la obligación de intervenir, cuando le llegaba el turno a las proteínas, esta persona se dedicó a menospreciar algunas dietas citando textualmente y con sorna “estas modas que hay hoy en día como las dietas vegetarianas y veganas que no son saludables“. Cuando está demostrado científicamente que ambas opciones bien planificadas pueden ser dietas completamente sanas y equilibradas. Llegados a este punto algunos alumnos le  preguntaron que porqué una dieta vegana no era sana, a lo que sin argumentos contestó que había que comer carne y pescado. Lo primero, que el ser humano se considere omnívoro no implica la obligatoriedad de comer carne o pescado, simplemente son una opción. Además, ingerimos alimentos, pero éstos se transforman en nutrientes: hidratos, grasas y proteínas, independientemente de que estas últimas sean de origen animal o vegetal. Pero esta persona defendía que las proteínas vegetales “no eran de alto rendimiento” y que por ello NO eran suficientes. En ese momento pedí la palabra, mi pregunta fue la siguiente: “si lo que las personas necesitamos son proteínas, es decir aminoácidos, no carne o pescado, y cuando una proteína tiene todos los aminoácidos esenciales se considera completa, como es el caso de los garbanzos o la soja, por qué motivo no iban a ser suficientes estos dos ejemplos si eran de alto valor biológico” la respuesta fue: “que no iba a comer siempre garbanzos”, ya no le quise decir que el resto de legumbres combinadas a los largo del día con otros vegetales o cereales podían ser completas.

programa #froitanaescola

Desde mi punto de vista, hoy en día, donde el principal problema en la alimentación de los niños y niñas es la falta de fruta y verduras, donde se ha demostrado que existe un exceso de proteínas, cuando se debería priorizar el consumo de proteínas de origen vegetal para frenar el cambio climático, me parece poco prudente que el foco de atención de una charla sobre nutrición y salud se centre en este aspecto. Además nunca se sabe que ideología pueden tener estos estudiantes en sus casas en cuanto a la alimentación, ni tampoco su economía (pues con un kilo de legumbre no solo es más económico, pues puede cubrir las necesidades proteicas diarias de una familia completa, sin embargo con un kilo de carne probablemente no sea suficiente).

Quizá lo interesante sería enseñar a los niños y niñas a merendar de forma saludable, pues al fin y al cabo es donde posiblemente ellos tengan más libertad de elección. Que entiendan la necesidad de consumir más frutas y verduras, que el zumo no sustituye una pieza de fruta por mucho que sea natural, que los cereales deberían ser integrales, que hay más opciones que el bocata de chorizo o que la bollería industrial se debería evitar.

Algún recurso que podemos emplear es el plato Harvard, donde nos indica las cantidades de cada grupo de alimentos, y en la que se destaca la prioridad de frutas y verduras o los cereales INTEGRALES, además de hacer incidencia en las proteinas saludables, donde se debería limitar el consumo de carnes rojas, queso o carnes procesadas en general (bacon, chorizo, etcétera.)

Para todos aquellos que todavía piensen que las proteínas de origen vegetal no cubren las demandas de nuestro organismo les invito a que se informen, que hablen con un nutricionista o un técnico superior en dietética, que lean y reflexionen.

 

Les invito también a que conozcan el proyecto lunes sin carne o si tienen Netflix (no pretendo hacer publicidad) que vean el documental “Game changers”; también Aitor Sánchez en su libro “Mi dieta cojea” nos lo explica de forma muy amena.

 

Recuerden que una buena salud pasa por una buena alimentación, que los niños y niñas imitan nuestras conductas y sobre todo recuerden que si no compramos alimentos poco saludables no caeremos en la tentación de consumirlos.

Me despido ya parafraseando a Jin Rohn  “Cuida tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”

 

Fuentes:

https://www.who.int/features/qa/cancer-red-meat/es/

https://elpais.com/elpais/2017/11/09/ciencia/1510229356_746417.html

 

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